El controvertido artículo 44 del proyecto de Modernización Laboral, que el oficialismo se comprometió a modificar en Diputados y determina descontar la mitad de los haberes a los empleados que se enfermen o sufran un accidente de trabajo ajeno al ámbito laboral, puso en primer plano del debate la cuestión de las licencias, reguladas principalmente por la Ley de Contrato de Trabajo N° 20.744.
La medida incluida apunta a reducir la carga económica sobre las empresas y fomentar la contratación, según pudo establecer la Agencia Noticias Argentinas.
Sin embargo, el espíritu legislativo aplicado al introducir este artículo, que la propia senadora Patricia Bullrich, que lo propició, calificó de erróneo al no diferenciar enfermedades graves de leves, no se corresponde con la nula importancia que le conceden los empresarios al tema en cuanto a la incidencia en la competitividad.
Coexisten varios tipos de licencias que cubren ausencias justificadas del trabajo: por enfermedad, maternidad, paternidad o adopción, por duelo y días destinados a trámites o situaciones especiales, además de las vacaciones.
Algunas están definidas por ley y otras dependen de cada empresa, pero en muchos casos, cuentan con protección del puesto de trabajo, lo que significa que la persona puede ausentarse sin riesgo de perder su empleo, siempre que se cumplan los pasos y requisitos establecidos.
De la comparación con otros países surge que las Pymes argentinas afrontan el 100% del costo de una enfermedad que dura entre tres meses y un año.
En Alemania, el empleador cubre 6 semanas y el 70% queda a cargo del Estado; en Perú, la patronal se hace cargo de 20 días y un subsidio estatal se ocupa del resto; en Brasil son 15 días y el INSS lo cubre el resto; en Colombia, dos días y el Estado 66%.
